La estructura en forma de largas cadenas que presentan muchos plásticos permite elaborar fibras capaces de ser tejidas (fibras sintéticas), que están sustituyendo a los tradicionales.
Las primeras fibras sintéticas se prepararon a partir de la celulosa obteniéndose el rayón (debido a su poder de reflexión de la luz).
Pero la gran revolución fue cuando Wallace H. Carothers consiguió, mediante la condensación de una serie de monómeros similares a los encontrados en la estructura de la seda natural, un polímero de largas cadenas fibras. Más tarde, logró mejorar su técnica, consiguiendo unos filamentos brillantes similares a los de la seda. Se empezó a producirse de modo industrial con el nombre de nylon, reemplazando en muchos casos a la seda.
Tras el nylon aparecieron multitud de fibras sintéticas tales como el terylene, el perlón, el orlón, que representaban cada vez propiedades más ventajosas: su repelencia el agua, su resistencia al vapor, su inalterabilidad ante mohos y bacterias, su capacidad para ser lavados sin encoger y de secarse...
Todas estas fibras son obtenidas a partir de un polímero, sometiéndole a un proceso dando lugar a una fibra de alta resistencia.
Uno de los problemas que apareció fue su imposibilidad de ser teñidas como la lana o seda, mediante un proceso llamado mordentado, consistente en introducir una sustancia, el mordiente, que sirve de puente de unión entre la fibra y el colorante.
Dentro de los colorantes empleados para teñir tejidos existen algunos que son insolubles tanto en el agua como en otras sustancias orgánicas, por lo que para llevar a cabo el tinte han de obtenerse primeramente derivados solubles de estos colorantes.
Una vez sumergido el tejido en la disolución (tina), el derivado se une a las fibras de tal forma que cuando el tejido se seca, el derivado soluble se transforma de nuevo en el colorante natural.
Los primeros colorantes utilizados procedían de vegetales, como sucede con el palo campeche, la cúrcuma...; de animales, como la cochinilla o ciertos moluscos.
El inglés William Perkin obtiene la mauveina, la preparación de colorantes artificiales, como derivados del alquitrán...
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